Yo y mis grados

“Soy Iniciado/a en grado de tal, iluminado/a en sabiduría de tal, pertenezco a la Masonería y tengo el grado 33, pertenezco a los Rosacruces y soy grado 12″…

¿Soy los grados que tengo?

¿Soy las dignidades que se ponen en un diploma?

¿Soy los títulos que pongo después de mi nombre?

La pregunta que deseamos desarrollar corresponde a una de las costumbres mas comunes que se generan entre las personas que nos dedicamos al esoterismo, al estudio en alguna institución o a la búsqueda autodidacta.

Las dignidades esotéricas son estímulos para la personalidad, cuando no se capta lo que en realidad debemos hacer: desprendernos de ellas, presentarnos ante todos como lo que somos, seres humanos en búsqueda.

El valor de cualquier iniciación -sea personal, sea en una institución, sea en una meditación- es la misma: viajar desde el estado de ignorancia hacia uno de mayor sabiduría. Lo lamentable de todo esto es que la iniciación no es instantánea, sino que es un proceso de cambio interior, un proceso que ninguna sabiduría externa puede darnos ni hacernos experimentar.

Grados iniciaticos, títulos místicos, nombres místicos, dignidades y honores en personas he visto por montones, joyas, alhajas, collarines, mandiles de colores también, los cuales no son sino ornamentos comunes al no comprender que estas deben llevarse por dentro y no por fuera de nosotros. Ostentarlos, comunicarlos para que todos sepan que somos iniciados en algún conocimiento no significa nada si no tenemos el suficiente valor de guardarlos en nuestro interior y que en lugar de estas dignidades sea nuestra propia sabiduría la que hable por nosotros.

La iniciación es un viaje, es una jornada, es un paso a través de un umbral. Este umbral es el paso de lo desconocido a lo que se esta por conocer, produciéndose una intensa comunicación con el maestro interno o Dios interior. A través de este recorrido espacial y temporal avanzamos hacia adentro, hacia el silencio y no al revés. La iniciación y cada grado de sabiduría que podamos merecer no es un acto placentero sino un hecho del cual se espera por tenerlo, mas conocimiento, mas comprensión y no simple repetición de conceptos aprendidos en algún libro por mas interesante que sea.

La iniciación, las dignidades, las “iluminaciones”, los “poderes”, son para nuestro corazón, no para aprobación pública. Son reflejo de desprendimiento y no de apego a nombres místicos atractivos para quienes no los conocen y se impresionan por el rosario de grados que ostentamos. -esta es una opinión bastante dura y supongo que muchos de ustedes reaccionaran y no estarán de acuerdo-.

Krishnamurti elaboro un discurso muy interesante en el momento de disolver la Sociedad Teosófica:

“Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta… Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto… Si se crea una organización para este propósito, ella se convierte en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad que descansa en el descubrimiento que haga por sí mismo de esta Verdad absoluta e incondicionada…

Esta no es ninguna magnífica proeza, porque yo no deseo seguidores y esto es lo que quiero significar. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad… Por 18 años se han estado preparando para este evento, para la Venida del Instructor del Mundo. Por 18 años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a dar un nuevo deleite a sus corazones y mentes… que los hiciera libres, ¡y vean ahora lo que está sucediendo! Piensen, razonen consigo mismos y descubran de qué manera esa creencia los ha hecho diferentes…¿En qué forma son más libres más grandes, más peligrosos para toda sociedad que esté basada en lo falso y en lo no esencial?…

Todos ustedes dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación… Se han acostumbrado a que se les diga cuánto han avanzado, cuál es el grado espiritual que poseen. ¡Qué niñería! ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles?… Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres… del temor de la religión, del temor de la salvación, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor de la muerte, del temor de la vida misma… Pueden formar otras organizaciones y esperar por algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres, sean absoluta, incondicionalmente libres”.

La próxima vez que elaboremos un escrito, detengámonos un momento antes de publicarlo, veamos de corazón donde esta nuestro nombre, nuestro ser, si es en la simpleza o sumergido en títulos, grados, dignidades y en definitiva, apegos.
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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Janeth
    Ene 22, 2010 @ 11:17:43

    Que verdades mas profundas y reales nos dices amiga, el ego es a veces el causante de que las personas se llenen de orgullo sin razon, ya que la espiritualidad no tendria por que usar esos argumentos ya que cuanto mas aprendes te vas dando cuenta que no sabes nada y que te falta mucho para entender las cosas de la vida…

    Responder

  2. sagitaire17
    Ene 21, 2010 @ 02:54:09

    Interesante post,al igual que el resto del blog.
    Espero que no te moleste que lo haya enlazado en mis páginas de interés.
    Saludos.

    Responder

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