Incienso, Relajación

incienso

Me gusta buscar la tranquilidad y la calma en espacios de tiempo que a veces se nos hacen pequeños, cortos…

Es como hacer un paréntesis, o un estado que permite relajar la mente, el cuerpo, el espíritu.

Meditar, relajarse, es de esas cosas que ayudan a conectar con tu ser interior.

Y con ello, no puede faltar ese incienso de distintos aromas, que con su humo sutil, va dejando la habitación, con una esencia especial, favoreciendo la relajación, y la calma mental.

Ese humo sutil, que nace en la esencia del fuego, y que toma un rumbo sin definir, como el Tao, o el Zen…. fluye, sin un rumbo fijo, sin que nadie sepa que forma tomará, ni lo que hará.

En el despertar del sueño diario, ese que nos adormece a todos, alejándonos de la esencia y la verdad, en ese despertar, la respiración se hace más calmada, más pausada y profunda.

El cuerpo se relaja, los músculos de todo el cuerpo, piernas, brazos, cabeza,…Y mientras tanto el incienso sigue fluyendo allá donde nadie le busca.

Ese estado de calma que es tan profundo, que parece desaparecer todo, y llevarte a ese mar que algunos conocen, llamado PAZ.

La esencia del incienso se hace presente en toda la habitación, toda la casa, y forma parte de esta. Es un elemento más, aunque temporalmente.

Ella me acompaña en los estados de calma y tranquilidad, y de fondo, esa música especial que no hace sino formar un baile precioso, entre esta y el humo, entre el cuerpo y el espíritu.

Luz tenue, suave melodía, incienso y el yo, solos y presentes en precioso encuentro.

El control de lo efimero

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No resulta extraño ver de vez en cuando a ciertas personas, las cuales parecen estar perdidas en su propio laberinto, en lo más efímero de la mente, no pudiendo ver más allá de lo que otros quieren que vean.

Es el control de lo efímero, y en ese control forma parte de la sociedad en general, que a través de diversos métodos o sistemas, hacen que estas personas sean directamente y prácticamente auténticas piezas de ajedrez sin ningún control o criterio por su propia parte.

Es el laberinto de la nada, donde se encuentran los apegos más infundados y más radicales, en donde la existencia del ser, del individuo como tal desaparece para formar parte de un sistema auto-controlado.

Quizás todo eso suene a Matrix, pero en realidad es la vida misma, aunque se podría hacer la comparación.

El laberinto de la nada, donde solo y por desgracia ciertas mentes, se dejan caer para sacar los egos más fuertes.

Algunas de estas personas, perdidas en la nada, por desgracia, expresan su vació, gritando, insultando, faltando al respeto, fanatizando sus ideas políticas, religiosas, por poner ejemplos, llegando al extremo, el cual, todos debemos formar parte de Su sistema, teniendo que opinar como ellos digan o impongan, sin poder existir puntos medios.

Un sistema en que el las “etiquetas” son la moneda de cambio, una herramienta, o una excusa para poder asaltar a cualquier individuo y sin respeto ninguno, tomar este como un enemigo más, de “su sistema”.

El control de lo efímero en el laberinto de la mente, del ser….

Quizás algunos no puedan comprender, que este mundo no es de unos u otros, no es de un color y otro, ni blanco ni negro, y quizás deberían entender que este mundo, es de seres humanos, personas con sentimientos, razonamiento, y valores, más allá de lo que nos quieren imponer.

Quizás algunos aprendan algún día, que el odio y el fanatismo, se les volverá contra si mismos como un bumerang, así es la ley del universo, la ley del karma.

Estamos

escuchando
¿Por qué hemos nacido en este mundo, en este momento y no en otro?

Porque es lo justo, bien sea por necesidad personal de experiencia, o por necesidad de ayudar a los demás en base a la experiencia que podemos haber acumulado en otros tiempos.

Es probable que hayamos vivido muchas veces, en muy variadas circunstancias, algunas buenas y otras no tanto, pero en cada oportunidad hay algo que aprender y algo que hacer…

Nosotros hemos nacido en el momento más apropiado: aquí y ahora, exactamente cuando y donde nos corresponde actuar… Estamos allí donde nos ha conducido nuestra propia alma inmortal.