Un gran invento: La Biblioteca.

El libro es fuerza, es valor,
es poder, es alimento;
antorcha del pensamiento
y manantial del amor.

Rubén Darío

Si cada día amaneciéramos amnésicos, deberíamos partir dolorosamente de cero para construir nuestra propia historia. Saber de dónde vinimos, quién es nuestra familia, cómo aprendimos a hablar y a comunicarnos, qué tarea emprendimos ayer y qué nos habíamos propuesto conquistar hoy, se convierte en una herramienta crucial para bregar con las situaciones de la vida y borrar un pesado vacío, llenando de experiencia nuestra mochila de caminantes por la vida. Si con cada noche de sueño perdiéramos la rica vivencia del día anterior, viviríamos en un eterno comienzo, sin conocer la sensación de avance.

Para la Humanidad pasa lo mismo. Aprender es evolucionar. Si la Humanidad ha dado grandes pasos, aunque haya habido algunos retrocesos, ha sido gracias a la transmisión del saber.

En esto ha desempeñado un papel importante un gran invento: la biblioteca. Cualquier material ha servido como soporte para plasmar reflexiones que perduraron en el tiempo. Incluso, tal vez algún sistema que no imaginamos guarde todavía este saber. Pensemos en nuestros DVD. Si nuestra civilización se perdiera, ¿qué pasaría si, dentro de miles de años, alguien “descubriera” un resto arqueológico muy interesante, con forma de disco, de color metálico? Los futuros investigadores, ¿llegarían a imaginar que “eso” contiene una voz y una imagen que está contando, pongamos por caso, el Quijote?

Basta echar un vistazo (a un libro) para oír la voz de alguien que quizás murió hace miles de años. El autor habla a través de los milenios de modo claro y silencioso dentro de nuestra cabeza (…). La escritura (…) une a ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas. (…) Por el precio de una cena modesta uno puede meditar sobre la decadencia y la caída del Imperio romano, sobre el origen de las especies, la interpretación de los sueños y la naturaleza de las cosas.

Los libros son como semillas. Pueden estar siglos aletargados y luego florecer en el suelo menos prometedor

(Carl Sagan).

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De Osho

cascadas

“Si conoces el camino, conoces la meta, ya que la meta no se encuentra precisamente al final del camino, sino que está a todo lo largo de él: en cada momento y en cada paso, ahí esta la meta.”

“No es que tú alcances la meta cuando llegas al final del camino, en todo instante, te encuentres donde te encuentres, si estás en el camino, estás en la meta.”

“De ahí que los taoístas no hablen de Dios, no hablen del moksha, del nirvana o de la iluminación. No hablan para nada de eso.”

“Su mensaje es muy simple: Tienes que encontrar el camino, recorrerlo.”

“El camino no tiene mapa, no está indicado, no es aquel que podáis encontrar siguiendo a alguien.”

“El camino no es una autopista, en realidad, es como el pájaro que vuela en el cielo sin dejar huella tras de sí. El pájaro a volado, y no ha dejado rastro alguno para poder seguirlo. Es un camino invisible, no está trazado, no está a la vista. Tendrás que recorrerlo por tus propios medios, puesto que no te servirán los medios de los demás”

“Buda recorrió el suyo, Lao Tsé recorrió el suyo, y Jesucristo recorrió el suyo”

“El cristianismo, el hinduismo, y el mahometismo entre otros, son autopistas, en ellas no tienes necesidad de arriesgar nada, sólo tienes que limitarte a seguir a la multitud.”

“Con el Tao tienes que ir tu solo, el tao respeta a lo único no a la masa, el tao respeta la libertad no la conformidad”

– Osho –

Ese camino se recorre, se siente, se vive en cada instante, en cada momento hay un aprendizaje, una experiencia nueva que cubrir por pequeña e insignificante que nos parezca.

Todo forma parte del todo y se presenta para observarlo, escucharlo, vivirlo.

Es simple, sencillo, no hay que buscar más allá de existencia de nuestro ser.
Siempre ha sido así desde mi punto de vista, siempre he seguido ese curso, ese camino, la senda de luz, senda que quizás otros no comprendan, no entiendan, e incluso les parezca aburrida sin tener presente llegar a un lugar que no se encuentra en el camino.

Si buscas llegar a la meta, perderás mucha energía, te perderás, por que ello pondrás mucho empeño, mucha energía, cada vez querrás llegar más y más pronto, más y más deprisa….
Al final no la encontrarás, estarás extasiado, extasiada y después de todo ese esfuerzo, habrás recorrido una senda, sin haberla vivido, sentido ni disfrutado.

Ese camino no está regido por dogmas, doctrinas, religiones u otras que quieren dictar como hay que hacer el camino, por donde hay que hacerlo y de que manera.

El camino es libre, solo tu lo recorres, solo tu formas parte de el.

Cada camino es único, distinto a los demás, es único, igual que el río que en cada instante cambia, fluye y se transforma en cada instante.

En ese camino, esa senda de luz, voy aprendiendo, en cada instante, en cada momento, respetando y descubriendo, escuchando y observando.

Y recorriendo el camino descubro, muchas “flores”, “frutos” o “cosas” de donde recoger experiencias y aprender, siempre las hay…..meditación, relajación, zen, tantra, yoga, etc etc pero siempre, sin pararme, sin engancharme a estos, sin querer formar parte de ellos, simplemente observándolos. Quizás no sean necesarios, pero forman parte de ese camino

Es bueno apreciar lo que te ofrece el camino y aprender de ello.

Buscando el equilibrio entre el Sol y la Luna,
entre el yin y el yang, entre lo masculino y lo femenino.

Ese equilibrio que hace que todo sea armonía,

si florecen las plantas o si caen las hojas,

el equilibrio entre el día soleado, y la fuerte tormenta.

Todo me rodea, en el camino, en la senda.

Sabiduria, Moral, Virtud,…

elamor

Sabiduría, moralidad, virtud: palabras respetables, pero vagas, sobre las cuales se disputa desde hace muchos siglos pero sin haber conseguido entenderlas.