Verdadero conocimiento

¿Puede haber conocimiento sin ignorancia?
¿Puede la ignorancia existir sin el conocimiento?
Buscar la fuente del individuo a quien
pertenecen,
y morar ahí, es verdadero conocimiento.

¿Puede el conocimiento de todo, sin el conocimiento
del Sí mismo, ser verdadero conocimiento?
El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del
conocedor y lo conocido,
destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.

Ni el sueño profundo ni la cognición de los objetos es
conocimiento.
En el verdadero estado, que es diferente de ambos,
no hay ningún conocimiento de objetos;
sólo brilla la consciencia.
Por tanto, no es un vacío.

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Causa y efecto

Cuan importante valorar nuestra busqueda interior y nuestras acciones. Desdichadamente con frecuencia subestimamos nuestras capacidades y nuestras acciones.

Nuestras acciones tienen lugar en este mundo físico pero sus efectos penetran en los mundos espirituales. Más aún debemos entender que a medida que nuestras acciones reverberan a través de los mundos celestiales su resonancia se hace más y más fuerte.

Hemos leido no hace mucho acerca del “efecto mariposa” en el cual una mariposa aleteando puede afectar a una tormenta al otro lado del mundo.

Esto es ciertamente verdad en relación a nuestras acciones espirituales.

Una acción espiritual aparentemente pequeña, un simple acto de compartir, puede hacer que una enorme cantidad de Luz se revele en el mundo.

Un gran invento: La Biblioteca.

El libro es fuerza, es valor,
es poder, es alimento;
antorcha del pensamiento
y manantial del amor.

Rubén Darío

Si cada día amaneciéramos amnésicos, deberíamos partir dolorosamente de cero para construir nuestra propia historia. Saber de dónde vinimos, quién es nuestra familia, cómo aprendimos a hablar y a comunicarnos, qué tarea emprendimos ayer y qué nos habíamos propuesto conquistar hoy, se convierte en una herramienta crucial para bregar con las situaciones de la vida y borrar un pesado vacío, llenando de experiencia nuestra mochila de caminantes por la vida. Si con cada noche de sueño perdiéramos la rica vivencia del día anterior, viviríamos en un eterno comienzo, sin conocer la sensación de avance.

Para la Humanidad pasa lo mismo. Aprender es evolucionar. Si la Humanidad ha dado grandes pasos, aunque haya habido algunos retrocesos, ha sido gracias a la transmisión del saber.

En esto ha desempeñado un papel importante un gran invento: la biblioteca. Cualquier material ha servido como soporte para plasmar reflexiones que perduraron en el tiempo. Incluso, tal vez algún sistema que no imaginamos guarde todavía este saber. Pensemos en nuestros DVD. Si nuestra civilización se perdiera, ¿qué pasaría si, dentro de miles de años, alguien “descubriera” un resto arqueológico muy interesante, con forma de disco, de color metálico? Los futuros investigadores, ¿llegarían a imaginar que “eso” contiene una voz y una imagen que está contando, pongamos por caso, el Quijote?

Basta echar un vistazo (a un libro) para oír la voz de alguien que quizás murió hace miles de años. El autor habla a través de los milenios de modo claro y silencioso dentro de nuestra cabeza (…). La escritura (…) une a ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas. (…) Por el precio de una cena modesta uno puede meditar sobre la decadencia y la caída del Imperio romano, sobre el origen de las especies, la interpretación de los sueños y la naturaleza de las cosas.

Los libros son como semillas. Pueden estar siglos aletargados y luego florecer en el suelo menos prometedor

(Carl Sagan).

De la mano del amor

Detrás de “nuestras verdades” ….
hay tántas cosas vividas, experiencias,
reflexiones, lecturas, pruebas,
alegrías, dolores, amores…
hay tánta vida transcurrida, transitada,
atesorada en “semillas de oro”….
en “perlas de Vida” engarzadas
en nuestra conciencia para siempre….
porque han costado tanto…
tantas lágrimas y soledad vivida….

En mis días actuales aprendí….o recordé…
que importantes somos unos para otros… que importantes….
cuánto aprendemos unos de otros,
y que hermoso resulta ese aprendizaje,
por más que a veces resulte muy doloroso y nos aleje…
pero como las olas a la playa, siempre retornamos…
porque aunque no se confiese, nos necesitamos

Quiero seguir gozando la música de tu alma “hermano”,
quiero seguir sintiendo los latidos de tu corazón…
quiero seguir escuchando tu voz en el “espíritu del viento”,
si no fuera posible cerca mío…
Necesito tu risa, tus palabras sinceras, tu calidez…
tu valor y ternura, tus “verdades”,
tu apoyo y cercanía, sabiendo que estás ahí…
más allá de las distancias materiales.

Quiero seguir aprendiendo a través del Amor,
por más que duela después…
Sé que sólo El me dará “semillas de oro”,
ésas que alimentarán mi “corazón de fuego”
y le darán inmortalidad…

Un infierno interior

¿No existe en el mundo una segunda fuerza maligna
opuesta a Todo lo que es? ¿No hay un Infierno? En las
imágenes del Infierno vemos una procesión de almas
condenadas y desnudas, alejadas de toda posibilidad de
salvación, marchando afligidas hacia los abismos en
llamas o gritando de terror. Si bien en nuestra
sofisticación podemos reírnos ante esta imagen
literal, considerando que estamos exentos de este
destino, todos hemos vivido por lo menos un día, una
hora o una vida en nuestro propio infierno ardiente
dentro de nuestras cabezas, atrapados, afligidos sin
sentido por la ira, el horror, la culpa, la envidia,
los celos o el terror. ¿Quién no ha sido capaz de
alguna medida de infierno autocreado?

Algunos han vivido en el Infierno desde el primer
hálito o incluso antes, no queridos o despreciados
dentro del seno materno. El cielo interior comienza
aquí en la Tierra. Desde la infancia, algunas almas
reciben golpes y pellizcos, bofetadas y rasguños o son
encerradas en armarios y viven temerosas de aquellos
que supuestamente cuidan de ellas. Maltratadas o
envilecidas, invadidas en sus partes sexuales,
golpeadas, ignoradas o devoradas por las
drogadicciones de los padres, estas almas, en los
casos más graves, se hacen adultas con muy poco o
ningún sentido de la unidad con Dios y su bondad. Pese
a la increíble adversidad, sabemos que algunas almas
logran eludir en forma milagrosa el mal que las rodea.
En otros casos, los traumas son muy serios. Como si su
humanidad se hubiera consumido, otras viven para
infligir a los demás el infierno interior que llevan
dentro, perpetrando actos despreciables. El ciclo
continúa. El infierno interior es la certeza de que no
hay amor y el poder sólo puede detentarse haciendo
sufrir a otro.

Nuestro propio infierno interior puede ser la
inseguridad o rigidez que nos mantiene aislados del
amor. El infierno puede ser vivir con una lujuria
ilimitada, con ambición, envidia, paranoia, enferme-
dad mental, miedo, ira, autodestrucción, obsesión u
orgullo. Sabemos que este tipo de fijaciones nos
separa del fluir de la vida, paraliza nuestra
creatividad y nos hace caer en una insatisfacción
derrotista y repetitiva. El Infierno es oscuro y
pesado, frío, interminable, solitario y
desesperanzado.

Yo y mis grados

“Soy Iniciado/a en grado de tal, iluminado/a en sabiduría de tal, pertenezco a la Masonería y tengo el grado 33, pertenezco a los Rosacruces y soy grado 12″…

¿Soy los grados que tengo?

¿Soy las dignidades que se ponen en un diploma?

¿Soy los títulos que pongo después de mi nombre?

La pregunta que deseamos desarrollar corresponde a una de las costumbres mas comunes que se generan entre las personas que nos dedicamos al esoterismo, al estudio en alguna institución o a la búsqueda autodidacta.

Las dignidades esotéricas son estímulos para la personalidad, cuando no se capta lo que en realidad debemos hacer: desprendernos de ellas, presentarnos ante todos como lo que somos, seres humanos en búsqueda.

El valor de cualquier iniciación -sea personal, sea en una institución, sea en una meditación- es la misma: viajar desde el estado de ignorancia hacia uno de mayor sabiduría. Lo lamentable de todo esto es que la iniciación no es instantánea, sino que es un proceso de cambio interior, un proceso que ninguna sabiduría externa puede darnos ni hacernos experimentar.

Grados iniciaticos, títulos místicos, nombres místicos, dignidades y honores en personas he visto por montones, joyas, alhajas, collarines, mandiles de colores también, los cuales no son sino ornamentos comunes al no comprender que estas deben llevarse por dentro y no por fuera de nosotros. Ostentarlos, comunicarlos para que todos sepan que somos iniciados en algún conocimiento no significa nada si no tenemos el suficiente valor de guardarlos en nuestro interior y que en lugar de estas dignidades sea nuestra propia sabiduría la que hable por nosotros.

La iniciación es un viaje, es una jornada, es un paso a través de un umbral. Este umbral es el paso de lo desconocido a lo que se esta por conocer, produciéndose una intensa comunicación con el maestro interno o Dios interior. A través de este recorrido espacial y temporal avanzamos hacia adentro, hacia el silencio y no al revés. La iniciación y cada grado de sabiduría que podamos merecer no es un acto placentero sino un hecho del cual se espera por tenerlo, mas conocimiento, mas comprensión y no simple repetición de conceptos aprendidos en algún libro por mas interesante que sea.

La iniciación, las dignidades, las “iluminaciones”, los “poderes”, son para nuestro corazón, no para aprobación pública. Son reflejo de desprendimiento y no de apego a nombres místicos atractivos para quienes no los conocen y se impresionan por el rosario de grados que ostentamos. -esta es una opinión bastante dura y supongo que muchos de ustedes reaccionaran y no estarán de acuerdo-.

Krishnamurti elaboro un discurso muy interesante en el momento de disolver la Sociedad Teosófica:

“Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta… Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto… Si se crea una organización para este propósito, ella se convierte en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad que descansa en el descubrimiento que haga por sí mismo de esta Verdad absoluta e incondicionada…

Esta no es ninguna magnífica proeza, porque yo no deseo seguidores y esto es lo que quiero significar. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad… Por 18 años se han estado preparando para este evento, para la Venida del Instructor del Mundo. Por 18 años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a dar un nuevo deleite a sus corazones y mentes… que los hiciera libres, ¡y vean ahora lo que está sucediendo! Piensen, razonen consigo mismos y descubran de qué manera esa creencia los ha hecho diferentes…¿En qué forma son más libres más grandes, más peligrosos para toda sociedad que esté basada en lo falso y en lo no esencial?…

Todos ustedes dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación… Se han acostumbrado a que se les diga cuánto han avanzado, cuál es el grado espiritual que poseen. ¡Qué niñería! ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles?… Deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres… del temor de la religión, del temor de la salvación, del temor de la espiritualidad, del temor del amor, del temor de la muerte, del temor de la vida misma… Pueden formar otras organizaciones y esperar por algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres, sean absoluta, incondicionalmente libres”.

La próxima vez que elaboremos un escrito, detengámonos un momento antes de publicarlo, veamos de corazón donde esta nuestro nombre, nuestro ser, si es en la simpleza o sumergido en títulos, grados, dignidades y en definitiva, apegos.
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La Fé y lo desconocido

Para encontrar una forma de complementar todos y cada uno de sus
pensamientos relativos a su propio concepto de lo que significa la
fe, dire que personalmente siempre he observado una confusion tanto
entre las personas con las cuales he discutido este tema, como
tambien intelectualmente hablando.

La fe, tal como se conoce como concepto, es una construccion
completamente aprendida y que proviene del temor del ser humano
cuando este en algun momento de su evolucion, debe,
indefectiblemente enfrentarse a la nocion de su propia naturaleza, a
los resultados del karma que ha acumulado, a una experiencia que
sobrepasa los limites de lo intelectual o hasta espiritual.. Es
decir, cuando el ser humano se enfrenta con lo desconocido.

Cuando el hombre se pone cara a cara con esta experiencia, lo oculto
se convierte en una vivencia directa, por lo cual, la fe como
concepto aprendido, se supera al quitarse de los ojos del buscador
el velo que lo separa de esta verdad.

Hablo de la fe como concepto aprendido, eminentente porque este
proviene de las religiones. Estas creencias, cualquiera que estas
sean, dejan sostener curiosamente sus verdades en lo que ellas mas
evitan: lo desconocido. Los dogmas, los misterios, la
infalibilidad, la incuestionabilidad, son los velos y los conceptos
que estas entregan al hombre con el fin de estructurarlo en su
concepto de fe.

La fe es lo que en teologia se llama el contacto de fiel o fideli
con lo sagrado o sacro que es finalmente el misterio. Antiguamente
el ser humano -de acuerdo con la doctrina agustiniana- solo podia
llegar a tener una minima experiencia con lo desconocido por medio
de una instancia que era la comprension de la naturaleza, naturaleza
que es un reflejo de dios. Finalmente la experiencia de lo
desconocido es entonces imposible bajo los dictamenes de la fe. Esto
se debe a que el misterio impide la comprension y produce en el
hombre un alejamiento de la verdad.

La fe no existe. No existe cuando dejamos el temor y nos
enfrentamos a la experiencia de lo real.

Desde el punto de vista oculto, la fe es certeza, no esperanza, no
anhelo, no luz en los cielos, no creencia. La fe es experiencia
aqui y ahora.

¿como prepararnos para la experiencia con lo desconocido?

¿como preparanos para librarnos del miedo?

La fe en el sentido oculto posee la virtud de la voluntad, y es la
seguridad interna de que el conocimiento no se ha perdido, sino que
ha sido olvidado. La voluntad nos sirve para concebirnos nosotros
mismos en nuestro poder mas hondo y sobreindividual… Y es a este
punto que deberian apuntar todas las doctrinas que merecrian ser
llamadas como tales…

¿que es lo deconocido?, ¿a que le tenemos miedo?. A morir.

Morir es realizar dentro de nosotros todo aquello que se dogmatiza
bajo la forma de un misterio, el cual es incapaz de ser comprendido
por la razon, es decir, vivenciado en el terreno de lo sagrado -o
tambien en el experimentar el sacrificio o sacrum facere en latin-

lo sagrado es ir al interior de la tierra y rectificando encontrar
la medicina eterna o el elixir de la inmortalidad. Es decir,
producir en el ser humano una elevacion por los diferentes estados
superiores del ser.

Esta es la experiencia, esta es la fe y la certeza… Desde ahi
puedes ya sentarte a contemplar la creacion ya que te has convertido
en creador.

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