El amor a la verdad

Es necesario desarrollar y vivir el amor a la verdad y al conocimiento como una aspiración natural más allá del entorno cultural y religioso. El amor a la verdad parte de la legítima aspiración por desarrollar el propio discernimiento y comprensión del mundo y de uno mismo

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Verdadero conocimiento

¿Puede haber conocimiento sin ignorancia?
¿Puede la ignorancia existir sin el conocimiento?
Buscar la fuente del individuo a quien
pertenecen,
y morar ahí, es verdadero conocimiento.

¿Puede el conocimiento de todo, sin el conocimiento
del Sí mismo, ser verdadero conocimiento?
El conocimiento del Sí mismo, que es el soporte del
conocedor y lo conocido,
destruye la pareja de conocimiento e ignorancia.

Ni el sueño profundo ni la cognición de los objetos es
conocimiento.
En el verdadero estado, que es diferente de ambos,
no hay ningún conocimiento de objetos;
sólo brilla la consciencia.
Por tanto, no es un vacío.

Un gran invento: La Biblioteca.

El libro es fuerza, es valor,
es poder, es alimento;
antorcha del pensamiento
y manantial del amor.

Rubén Darío

Si cada día amaneciéramos amnésicos, deberíamos partir dolorosamente de cero para construir nuestra propia historia. Saber de dónde vinimos, quién es nuestra familia, cómo aprendimos a hablar y a comunicarnos, qué tarea emprendimos ayer y qué nos habíamos propuesto conquistar hoy, se convierte en una herramienta crucial para bregar con las situaciones de la vida y borrar un pesado vacío, llenando de experiencia nuestra mochila de caminantes por la vida. Si con cada noche de sueño perdiéramos la rica vivencia del día anterior, viviríamos en un eterno comienzo, sin conocer la sensación de avance.

Para la Humanidad pasa lo mismo. Aprender es evolucionar. Si la Humanidad ha dado grandes pasos, aunque haya habido algunos retrocesos, ha sido gracias a la transmisión del saber.

En esto ha desempeñado un papel importante un gran invento: la biblioteca. Cualquier material ha servido como soporte para plasmar reflexiones que perduraron en el tiempo. Incluso, tal vez algún sistema que no imaginamos guarde todavía este saber. Pensemos en nuestros DVD. Si nuestra civilización se perdiera, ¿qué pasaría si, dentro de miles de años, alguien “descubriera” un resto arqueológico muy interesante, con forma de disco, de color metálico? Los futuros investigadores, ¿llegarían a imaginar que “eso” contiene una voz y una imagen que está contando, pongamos por caso, el Quijote?

Basta echar un vistazo (a un libro) para oír la voz de alguien que quizás murió hace miles de años. El autor habla a través de los milenios de modo claro y silencioso dentro de nuestra cabeza (…). La escritura (…) une a ciudadanos de épocas distantes, que nunca se conocieron entre sí. Los libros rompen las ataduras del tiempo, y demuestran que el hombre puede hacer cosas mágicas. (…) Por el precio de una cena modesta uno puede meditar sobre la decadencia y la caída del Imperio romano, sobre el origen de las especies, la interpretación de los sueños y la naturaleza de las cosas.

Los libros son como semillas. Pueden estar siglos aletargados y luego florecer en el suelo menos prometedor

(Carl Sagan).