El Sendero del despertar

Entre la Luz filtrándose entre las ramas de los árboles de mi camino, la vida y los sonidos que anuncian un nuevo día, hacen resurgir de mi interior un estado de protección, guía y esperanza.

Mis ojos reciben el mensaje de todo lo que veo y percibo con mis sentidos.

Me encuentro en el sendero, iniciado hace años, que me lleva a mi plena realización.

El despertar de mi consciencia va más allá de mi presente dándome cuenta de mi proceso y el por qué de lo vivido.

Todos los senderos llevan al despertar. En algún momento del camino en el cual uno se encuentra le lleva a plantearse si realmente su avance es en la dirección adecuada. En algún momento el ser humano se sienta y reflexiona si su dirección es la correcta.

Todas las veredas te llevan, en el momento adecuado, a los inicios del despertar.

Uno de los motivos por los cuales hemos llegado a esta dimensión, a la vida actual, es por ayudar a nuestra alma hacia su evolución dentro del libre albedrío.

La verdadera madurez se consigue al despertar nuestra consciencia espiritual, el darnos cuenta de quiénes somos nosotros realmente y de donde venimos. Las preguntas clásicas de “¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?” y otras relacionadas con nuestra existencia tienen respuesta, pero no desde la vertiente terrenal, sino espiritual.

DESPERTAR es la palabra que nuestra alma está esperando que suceda. Identificarnos con lo contado, vivido y oído nos enraíza todavía más en la ignorancia de nuestra esencia.

Aquello que vemos, experimentamos no es lo que parece. Es como si nos centráramos en un fotograma de una película y nosotros creáramos toda la película basándonos en este fotograma.

¿Realmente el director coincidiría con nuestra interpretación y final? Despertar es darnos cuenta que con lo que nosotros nos hemos identificado es con la interpretación subjetiva de un fotograma.

Despertar es conectar con nuestro corazón, escucharlo y seguir sus directrices.

Despertar es no identificarnos con nuestro pasado.
Despertar es darnos cuenta que hemos vivido en unas limitaciones y somos seres omnipotentes, completos y perfectos.
Despertar es saber que no eres cuerpo, sino espíritu, y que este espíritu posee la semilla estelar de la energía creadora de toda vida, dándote a conocer que tú eres Dios.

Tu divinidad te permitirá ir más allá del dolor y el malestar y vivir la vida en la felicidad, sintiéndote amado más allá de los lugares físicos donde puedas encontrarte.

Avanzamos por el sendero del despertar constantemente y cuanto más nos liberemos de todo lo aprendido y aceptado como nuestro según los patrones de nuestra cultura, sociedad y convencionalismos, más seremos nosotros, y más nos daremos cuenta del verdadero sentido de la vida y la manera de vivirla según cada uno.

La consciencia espiritual nos llevará a nuestra Ascensión. En ella, gozaremos de nuestra existencia y el amor aparecerá en nosotros, el amor puro e incondicional procedente de nuestro verdadero Hogar, más allá de nuestra amado planeta.

Despertar es darte cuenta de quien eres tú en verdad y conectar con la sabiduría de tu corazón, perdiendo los temores para llegar a ser tú y dirigirte con paso firme y humilde, a la vez, hacia el verdadero ser que eres, dejándolo manifestar y mostrar al mundo tu Luz y tu Amor.

La sabiduría consiste en conocerse uno mismo, y este proceso conlleva a una introspección, a un viaje interior para conocer tu verdadera naturaleza, muy distinta a la que habrás manifestado, seguramente, hasta el presente. La paz, la serenidad, la calma, la harmonía y una gran sensación de amor, guía y protección aparecen en tu ser, sabiendo que nada ni nadie puede alterarte si tú no te das permiso para que así sea.

El verdadero ser iluminado sabe de su naturaleza y su potencial espiritual. Sabe que “Dios en él” actúa a través de él. No que “algo de fuera” entre en él y se manifieste, sino que la verdadera esencia del ser se manifiesta en él, a través de él, porque es parte de la energía amorosa y creativa del universo.

Él ya es Dios. Cuanto más nos liberemos de nuestro pasado, más dejaremos que el verdadero ser que hay en nosotros pueda manifestarse. Cuando así sea, el bienestar empezará a manifestarse en nuestra vida de manera constante, gozando de una cualidad de vida inimaginada hasta aquellos momentos.

Todos avanzamos por este sendero del despertar, unos con consciencia y otros inconscientemente, pero que les lleva, en su momento, a replantearse si la vida es realmente esto o hay algo más en ella. Este “algo más”, es el inicio del despertar. Adentrándonos en él, llegaremos a nosotros. Llegando a nosotros, encontraremos a Dios, la plenitud.

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